SOCIOFORMACIÓN DESDE LAS ARTES
Accediendo al
conocimiento desde perspectivas divergentes
Por: Mg. Jorge Luis Urango Arrieta
El mundo como lo conocemos no siempre ha sido
así. Las sociedades han cambiado o “evolucionado” acorde a sus necesidades.
Estos cambios sufridos y su posterior acomodación tanto física como mental son
los llamados paradigmas. Cuando un paradigma es roto, quiere decir que todo lo
que se sabía o conocía acerca de algo se transformó. Precisamente para que se dé
un cambio en las sociedades, éstas deben padecer el inconformismo de quienes la
viven. En el caso referente a la educación, los modelos pedagógicos que la
rigen agotan todo su potencial y de acuerdo a lo expuesto ya los métodos y
estrategias utilizados por ellos difieren de la realidad. Hoy día una nueva
oportunidad se presenta para escalar en materia educativa llamada La
Socioformación.
Al hablar de socioformación estamos
adentrándonos a la nueva manera de acceder al conocimiento, en donde el centro
de la formación no cae directamente ni en el docente ni en el estudiante, recae
precisamente en el proceso. Se concibe como la alternativa ideal para el
acompañamiento continuo, motivante y orientado al aprendizaje colaborativo y mediador. En la
Socioformación se busca que el alumno aprenda a interpretar, argumentar,
identificar y resolver problemas del contexto con idoneidad y mejoramiento
continuo. Tampoco se trata de dejar a un lado las clases magistrales ni
abandonar los modelos pedagógicos existentes de tajada; es buscar soluciones
divergentes a problemas contextualizados y retadores para los jóvenes que viven
en la aceleración constante de nuestra sociedad globalizada y agobiante.
Los saberes a los que se accede por medio de
la socioformación están basados en la resolución de problemas del contexto por
medio de competencias. Las competencias son metas a las que se les establece un
camino orientado hacia el éxito por medio de “La Mediación”. Para llegar a
comprender cómo actúa o se define una competencia, primero se debe conocer el
problema que quiere resolverse, el tiempo estimado para ese proceso y al grupo
hacia el cual va dirigido. Debe resolver
ese impase que no deja que el discente llegue a comprender el tema o
situación que se le presente en su aula de clases o fuera de ella. Por ello,
las pruebas de conocimientos que se aplican en el modelo socioformativo se
deben enfocar en la resolución de situaciones educativas contextualizadas. Todo
esto se denomina Evaluación Integral; donde se ponen en práctica el saber ser,
saber hacer, el convivir y el conocer.
Un área que ayuda a la socialización y la
proyección escolar hacia la comunidad es la Educación Artística y Cultural.
Desde las artes, se logran espacios de reflexión y análisis de la realidad
contemporánea que difícilmente se pueden desarrollar en otras áreas del
conocimiento. Las artes en la escuela se han manejado desde la política
dogmática, constructivista o activista, quedándose relegada a simples talleres
técnicos de formación que construyen capacidades para el trabajo, pero que no
contribuyen al desarrollo del pensamiento creativo, la resolución de
dificultades con alternativas divergentes o poner en contexto cómo se vive el
arte en cada espacio útil de la vida. Con la Socioformación las artes toman un
papel fundamental como posibilitadora de herramientas cognitivas y posibilidades
infinitas para objetivar un fin.
La escuela ha tomado a las artes como
mediadora de procesos y como fenómeno de distracción o espectáculo. Las
bondades que desarrollan los procesos artísticos en la cognición del niño a
temprana edad, logran desplegar en el cerebro de éste una serie procesos
mentales que lo ayudan a formar su personalidad, misma que lo acompañará
siempre y que será fundamental para construir ciudadanía y fortalecer su
carácter para enfrentar situaciones reales con posibilidad de encontrar
múltiples respuestas ante las adversidades. En la etapa preescolar, los maestros utilizan la
herramienta artística no como área suelta sino como un agente totalizador de
los proyectos llevados a cabo dentro y fuera del aula de clases. La motivación
inicial, la sensibilización de la clase, los saberes previos y la búsqueda de
los nuevos, se logran a través de las artes. En el dibujo, la pintura, la
danza, la música, la fotografía, el video y la literatura se encuentran
inmersas las asignaturas de matemáticas, lenguaje o ciencias y se conciben con
gran interés y significación en el niño y crea en ellos lazos afectivos con la
escuela y el maestro pasa de ser un simple agente de conocimiento para
convertirse en el héroe al que aman con el alma y se levantan con entusiasmo
para llegar al colegio. La pregunta que toma fuerza es ¿en qué momento las
artes dejan de formar parte del proceso de aprendizaje y se convierten en un
área específica de la escuela dispuesta a formar técnica y formalmente al
estudiante?
Según la Dirección de Investigación y
Desarrollo Educativo del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey (2014), en su discurso de las estrategias y técnicas en el rediseño,
afirma que la educación tradicional desde los primeros años de estudio hasta el
nivel de posgrado ha formado estudiantes que se encuentran poco motivados y
hasta aburridos con su forma de aprender, se les obliga a memorizar una
cantidad de información, mucha de la cual se vuelve irrelevante desde el mundo
exterior a la escuela. Postura que reconfirma el análisis planteado en este
discurso entorno a la fascinación perdida desde el nivel inicial de estudios
hasta su culminación escolar en la media.
El reto ahora es para las instituciones
educativas para evolucionar y cambiar los paradigmas que las han regido. La
socioformación entra como catalizadora de conocimientos y forjadora de nuevos
procesos para poder acceder a todas las ramas del saber. La construcción parte
de cada individuo y con el aporte de cada quien se recogerán los frutos para la
edificación de una mejor y productiva sociedad.

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